Beneficios de los juegos de cartas: matemáticas, memoria y confianza

Jugar a Los Seises, la Escoba o el Mus puede ayudar a tus hijos a aprender a respetar turnos, seguir normas, practicar matemáticas, reforzar la memoria y abordar la competitividad desde una perspectiva positiva. ¿A que suena bien?

Los juegos de cartas enseñan matemáticas y a memorizar, así como a practicar un pensamiento positivo, según diversos psicólogos y sociólogos. Además, la conversación distendida y la sana rivalidad refuerzan lazos familiares si se juega en casa. Y lo que es aún más importante: puede aportar al niño una mayor confianza en sí mismo. Es muy divertido jugar a un juego en que bajo las mismas normas, cualquiera puede ganar.

Verse capaces de competir contra los padres o adultos y ganar provoca un efecto muy positivo. Es una sensación de ir creciendo y madurando muy positiva para los niños.

Eso afirma William Doherty, profesor de ciencia social familiar en la Universidad de Minnesota. Así, los niños aprenden a “estar contentos pero sin burlarse cuando ganan, y a no lloriquear cuando pierden”.

Los juegos de cartas no son una ciencia, pero para muchas familias lo importante es precisamente la sencillez y la diversión.

En esta época en que vivimos un ambiente de dispositivos digitales y horarios ajustados, es emocionante ver a los niños divertirse, picarse, unirse, jugando alrededor de una mesa. Según el propietario de la reconocida fábrica de naipes Bicycle, ha habido una generación entera que apenas ha conocido los juegos de cartas, y ahora se aprecia que los padres jóvenes están recuperando el interés en inculcar los valores de los juegos de mesa familiares en sus hijos, para buscar alternativas a los móviles y los videojuegos.

Los niños recuerdan mucho mejor momentos de juego sencillos y divertidos que un viaje a un parque de atracciones.

Para iniciar a los pequeños en los juegos de cartas, muchos padres apuestan por comenzar con sencillos juegos infantiles (juegos de familias, parejas, sumas…) e ir aumentando la dificultad y la variedad a medida que crecen. Lo ideal es establecer un día fijo como, por ejemplo, el viernes por la tarde, para jugar a las cartas con la familia o los amigos.

Los juegos de cartas son capaces de unir diferentes generaciones, estilos, personalidades alrededor de una mesa. Para muchos abuelos, es la única manera de hacer una actividad junto a sus nietos pudiendo jugar y divertirse al mismo nivel, entablando además conversación y complicidad que sería imposible de conseguir de otra manera.

No olvidemos otro tipo de beneficios que pueden reportar los juegos de cartas: al barajar o repartir, se practican las habilidades manuales, y pueden ser los primero pasos para otro tipo de actividades, como la magia con cartas.

¡Vive jugando!

 

 

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